Conocer qué es lo esperable en el desarrollo de un niño hasta sus tres años es fundamental, nos permitirá estar atentos para acompañarlo y observarlo de manera sensible, respetando su tiempo individual de crecimiento, a la par de adquirir criterios de alarma cuando el desarrollo se vea obstaculizado. Para ello resulta imprescindible conocer los hitos en el desarrollo emocional, qué aspectos son esperables y qué necesidades emocionales tiene un niño pequeño, lo que dará más herramientas al momento de intervenir en forma más rápida y eficaz, dentro de un proceso de prevención y detección temprana.
Desde antes de nacer, los intercambios con el bebé se sostienen en la sonoridad y la escucha que ambos integrantes del vínculo ensayan, practican, construyen y experimentan.
Los sonidos que el bebé expresa desde el nacimiento son un lenguaje. Dialogar con el bebé es valorar su producción expresiva, experimentar mutuamente la gratificación del encuentro, compartir la emoción y modular esa danza de sonoridad y escucha.
El desarrollo expresivo sonoro es un proceso en el que las cualidades sonoras de los intercambios vinculares construyen el andamiaje de la comunicación. La intersonoridad, el tono maternés y la musicalidad primordial son conceptos apreciables e ineludibles en el desarrollo infantil temprano.
En el vínculo temprano, lo sonoro es una dimensión que no se reduce a lo verbal o a lo corporal.
El lenguaje puede presentarse con características inusuales tanto en lo semántico como en lo pragmático y en los aspectos sonoro musicales.
Es fundamental contar con un amplio conocimiento del desarrollo expresivo temprano para ubicar lo inusual y/o excesivo en el contexto de los intereses audiovisuales propiamente epocales y culturales a los que se encuentra expuesto determinado niño
En los niños, los signos de alarma son una búsqueda de salida frente a una problemática y resultan indicadores de sufrimiento subjetivo y vincular.
Observar un signo de alarma debe ser indicador para alertar y orientar la intervención para prevenir la configuración de algún trastorno. Pero nunca un signo de alarma en sí mismo tiene la categoría de un diagnóstico: son orientadores de sentido, indican la posibilidad de desarrollar a futuro una dificultad severa.
ARMUS, M. y GIACOBONE, A. (2017) Capítulo 2. Desarrollo emocional, vínculo temprano, comunicación y lenguaje. En PRONAP 2017. Argentina.